Algunas experiencias nos marcan profundamente. Ya sea un evento puntual o una serie de vivencias difíciles, podemos quedar atrapados en recuerdos, emociones y reacciones que siguen resurgiendo una y otra vez, sin que sepamos muy bien por qué. Cuando el pasado sigue afectando tu presente, es momento de abordarlo desde un enfoque terapéutico que llegue a donde otras terapias no llegan.
La Terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimiento Ocular) es un abordaje innovador, validado científicamente, que permite reprocesar los recuerdos traumáticos de forma profunda, eficiente y segura. Esta técnica activa la capacidad natural del cerebro para sanar, procesando recuerdos bloqueados y permitiendo que la persona pueda integrarlos sin que sigan generando dolor, miedo o ansiedad.
Soy Raquel Ballarín, Psicóloga General Sanitaria especializada en trauma complejo, TCA y chemsex. Utilizo EMDR en procesos donde el sufrimiento emocional tiene raíz en eventos pasados sin resolver: desde experiencias adversas de la infancia hasta situaciones traumáticas recientes, pasando por vínculos dañinos, duelos no elaborados, abusos, negligencia emocional o eventos puntuales de gran impacto.
El objetivo no es olvidar lo que ocurrió, sino resignificarlo. Abrir espacio para una narrativa más compasiva contigo mismo/a y recuperar el control sobre tu vida.
La Terapia EMDR parte de la base de que todos tenemos un sistema natural de procesamiento de información que, en condiciones normales, nos permite afrontar y asimilar las dificultades. Sin embargo, cuando vivimos una experiencia muy intensa, dolorosa o inesperada, este sistema puede bloquearse, dejando ciertos recuerdos “atascados” en el cerebro con la misma carga emocional que en el momento en que ocurrieron.
Estos recuerdos mal procesados pueden seguir activándose automáticamente, generando síntomas como ansiedad, miedo, flashbacks, reacciones desproporcionadas, insomnio, hipervigilancia o desconexión emocional.
El protocolo EMDR permite acceder a esos recuerdos congelados y ayudarlos a “desbloquearse” facilitando un reprocesamiento adaptativo, normalmente a través de movimientos oculares bilaterales, estimulación táctil o auditiva.
Este proceso, científicamente comprobado, ayuda al cerebro a integrar esos recuerdos de una forma más sana y con menor carga emocional. Como resultado, lo que antes dolía deja de doler con la misma intensidad. Lo que antes te paralizaba ya no te detiene.
La Terapia EMDR no está limitada solo a traumas mayores. También es efectiva en traumas complejos, microtraumas o dificultades emocionales aparentemente pequeñas que, sin embargo, tienen un gran impacto psicológico.
Accidentes, agresiones, abusos sexuales, desastres naturales o cualquier experiencia abrumadora que permanece viva en tu memoria.
Negligencia emocional, vínculos disfuncionales, bullying, abandono, maltrato psicológico o físico continuado. EMDR es una vía terapéutica útil para sanar heridas arraigadas que afectan tu autoestima y tu capacidad de vincularte.
Pérdidas que no han sido elaboradas o que se vivieron de forma especialmente dolorosa, incluidas pérdidas simbólicas, rupturas amorosas o abortos espontáneos.
Sintomatología ansiosa, ataques de pánico, fobias, estrés postraumático, compulsiones o trastornos de la conducta alimentaria donde existe una base traumática asociada.
El trauma no trabajado es uno de los factores que pueden estar en la base de las conductas adictivas. EMDR ayuda a identificar qué hay detrás del consumo, abordando desde la raíz y no solo desde la conducta.
EMDR es una terapia respetuosa con los ritmos de cada persona. No forzamos ninguna vivencia, ni revivimos el trauma sin protección. Antes de iniciar el protocolo terapéutico, dedicamos las primeras sesiones a estabilizar emocionalmente al paciente, generar recursos de autorregulación y crear un marco de seguridad y contención.
Una vez tu sistema emocional está preparado, comenzamos con el trabajo de reprocesamiento, guiado y acompañado en todo momento para asegurarte una experiencia segura, eficaz y transformadora.
Tras cada fase, es frecuente que la persona:
– Mejore en regulación emocional
– Reduzca síntomas como ansiedad, culpa, bloqueos o miedo
– Pueda recordar el evento sin que le paralice
– Sienta mayor claridad, calma interna y capacidad de elección
– Reescriba la narrativa sobre sí mismo/a desde la compasión, no desde la herida
Me encuentro en constante formación y supervisión en EMDR con enfoque en trauma complejo y disociación, lo cual garantiza una aplicación segura y rigurosa del modelo.
No aplico el protocolo de forma rígida. Integro EMDR con otros enfoques terapéuticos basados en la evidencia (TCC, terapias de tercera generación, terapia de compasión), adaptándolo a cada caso y situación.
Trabajo desde una perspectiva que respeta tu historia, tu identidad y sobre todo tu tiempo interno. Aquí no hay prisa. Hay presencia, confianza y un espacio cuidado donde no necesitas fingir estar bien
EMDR es especialmente útil en personas que ya han abordado su malestar con otras terapias, pero sienten estancamiento o que aún “algo no se ha movido”. También puede usarse desde el inicio en situaciones donde el trauma está claramente identificado.
Trabajo tanto en consulta como en sesiones online, adaptando la técnica con los mismos estándares de calidad y contención emocional. La distancia no es una barrera para sanar.
Hablemos. En la primera sesión evaluaremos si EMDR es la mejor herramienta para tu caso y te explicaré en qué consistiría el proceso. Date la oportunidad de sanar desde donde más lo necesitas.
Si sientes que hay algo en ti que no logras superar, si las heridas del pasado siguen apareciendo en tus relaciones, en tu cuerpo o en tu forma de estar en el mundo, la terapia EMDR puede ayudarte a desbloquear ese dolor y moverte hacia una vida más tranquila, libre y conectada contigo mismo/a.
No tienes por qué cargar más tiempo con un sufrimiento que no te pertenece.