Los Trastornos de la Conducta Alimentaria no se reducen a lo que comes o dejas de comer. Son expresiones complejas de malestar emocional que, muchas veces, se desarrollan como una forma de sobrevivir al dolor, la ansiedad, las exigencias sociales o la desconexión con uno/a mismo/a.
La relación con la comida y el cuerpo puede volverse un campo de batalla; un lugar en el que volcar conflictos no resueltos, frustraciones, miedos o la necesidad de control. Y aunque desde fuera parezcan simples hábitos poco saludables, lo cierto es que en la base de cualquier TCA hay un intenso sufrimiento interno.
Soy Raquel Ballarín, Psicóloga General Sanitaria especializada en salud mental, trauma complejo y Trastornos de la Conducta Alimentaria. Mi enfoque es integrador, informado en trauma y con perspectiva de género e inclusión corporal. Cuento con experiencia acompañando casos de anorexia, bulimia, trastorno por atracón, ortorexia, vigorexia y otros trastornos vinculados a la autoimagen, el control o el rechazo corporal.
El proceso terapéutico que ofrezco va mucho más allá de “comer bien”: se trata de reconectar contigo, de reconciliarte con tu cuerpo y de comprender cómo la lucha con la alimentación es, en realidad, una lucha por tu lugar en el mundo.
Los TCA son trastornos psicológicos caracterizados por una relación disfuncional con la comida, la imagen corporal y el peso. Generalmente se desarrollan en contextos de exigencia, presión, baja autoestima o trauma; y se sostienen en mecanismos de control, culpa, perfeccionismo y desconexión emocional.
Algunos de los más comunes son:
Restricción severa de la ingesta alimentaria, miedo intenso a subir de peso, distorsión de la imagen corporal. Suele haber una sensación de control ligada a no comer, acompañada de pensamientos obsesivos y una autoexigencia muy elevada.
Episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias como vómitos, ejercicio excesivo o laxantes. Se vive con gran culpa, vergüenza e impulsividad, generando un círculo muy difícil de frenar sin ayuda.
Atracones compulsivos sin conductas compensatorias, con gran malestar emocional posterior. Muchas personas viven esto en silencio, con secretismo, creyendo que es falta de fuerza de voluntad (cuando en realidad es una estrategia de regulación emocional aprendida).
Obsesión patológica con la comida saludable o con el ejercicio físico dirigido a moldear el cuerpo. Aunque no estén reconocidos como diagnósticos oficiales, generan altos niveles de autoexigencia, aislamiento y ansiedad.
Cada persona vive el TCA de manera única. Por eso, no aplico protocolos rígidos. Mi enfoque terapéutico se adapta a tu historia, tus necesidades y tus ritmos. Lo más importante es que te sientas acompañada/o desde un lugar seguro, sin juicios y con comprensión real del sufrimiento que estás atravesando.
Estas son algunas de las áreas que trabajaremos en consulta:
Primero, estableceremos una relación terapéutica basada en la confianza, el respeto y la seguridad emocional. Antes de “cambiar conductas”, necesitamos estabilizar lo emocional y reducir el sufrimiento inmediato, incluyendo ansiedad, impulsividad o disociación.
Profundizaremos en los factores emocionales, relacionales y sociales que contribuyeron a desarrollar el trastorno: experiencias difíciles, traumas, inseguridades, historia familiar, cultura de la delgadez, etc. No se trata de buscar culpables, sino de entender el contexto de tu dolor.
Identificaremos y cuestionaremos creencias disfuncionales sobre el cuerpo, el valor personal, la comida y el control. También te acompañaré a construir nuevos hábitos y formas de cuidado más compasivas y sostenibles, evitando enfoques radicales o sesgados.
Trabajaremos en recuperar el vínculo con tu cuerpo desde el respeto, la escucha interna y la aceptación. El objetivo no es amar tu cuerpo cada día, sino lograr que deje de ser un enemigo. Empezar a habitarlo, más que a combatirlo.
Desarrollaremos nuevas formas de regulación emocional que no requieran restringir, controlarlo todo, comer compulsivamente o hacer ejercicio de forma excesiva. Esto implica cultivar autocompasión, habilidades de afrontamiento saludables y autocuidado real.
Formación y experiencia clínica con personas que presentan diferentes formas de trastornos alimentarios, desde fases iniciales hasta recaídas o cronificación. La comprensión del síntoma va más allá de lo evidente.
Muchas personas con TCA han vivido situaciones difíciles ignoradas o minimizadas. La terapia incluye un enfoque sensible al trauma (maltrato, abuso emocional, negligencia, bullying, rechazo). Sanar el síntoma sin atender la raíz no es suficiente.
Trabajo desde una perspectiva crítica con la cultura de la delgadez, el estigma corporal y los estándares imposibles de belleza. No patologizo cuerpos, ni impongo ideales físicos
El TCA es solo una parte de tu historia, no te define. Aquí trabajaremos en reconstruir tu identidad más allá de la comida o del cuerpo. Eres mucho más que una dieta, un número o una etiqueta.
Sé que iniciar este proceso asusta, que hay vergüenza, resistencia o incluso la sensación de no merecer ayuda. Por eso mi prioridad es acogerte con comprensión, adaptándome a tu momento, nombrando lo que duele y celebrando cada pequeño logro.
No necesitas esperar a estar “peor” para pedir ayuda. Ni sentir que encajas en todos los criterios clínicos. Si la comida, el cuerpo o el control han comenzado a condicionar tu vida, tus emociones o tu autoestima, es momento de escuchar lo que realmente está pidiendo cuidado.